llueve y la cosa se pone peor.
"Es que" no logro entender,qué partícula tiene la lluvia,
que nos hace querer llorar
y sacar las canciones de Sabina y Serrat.
Andar lloriqueando hasta moquear.
Tal vez sea el color gris del ambiente,
muchas veces he pensado
que las mismas nubes
tienen culpa, pero fingen y nos mienten.
Fingen estar sorprendidas ante el cambio de clima
y aparentar ser víctimas de un repente huracán.
El mismo cielo es cómplice de nuestro humor "tristón"
de repente es azul claro, después un azul más fuerte,
gris, blanquecino, que va!
Nos muestra toda la gama de colores entre blanco, negro, y azul,
sonríe cuando andamos buscando sólo luz.
Pero no es de creer
la lluvia que falta por caer,
ni las lágrimas que por ende
brotan sin querer.
¡Qué más da!
Sentimientos que afloran
cual primavera
en pleno verano
mientras llueve por fuera.
Las sonrisas no cesan,
los charcos que quieren salpicar
y la lluvia que quiere empapar,
no duda en sacar la carcajada a alguien.
Habrá que pedir que no sea a uno,
pues la gripa abunda
y los pañuelos empapados también quedan,
entre tanta ciudad inundada.
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