jueves, 24 de mayo de 2012

No.

No imagines lo posible.
No añores lo inerte.
No busques lo que existe.
No llores lo que es triste.
No sonrías a lo que es divertido.
No brinques cuando es permitido.
No grites cuando alguien te escucha.
No hables en presencia de alguien.
No.
No vislumbres lo obvio.
No te aprendas lo lógico.
No sueñes lo que ves a diario.
No te conformes con un buen sabio.
No aprendas lo adorable.
No temas a lo terrible.
No toques lo que no quema.
No extrañes lo que conociste.
No, no.
Y ¿Por qué no?
Si se ha vuelto a diario,
un inmenso inventario.
Lo ordinario,
lo cotidiano.
¿Y por qué si?
¿qué son éstas palabras,
si nada más que tiempo?

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