Sólo tú y yo lo conocemos
sólo tú y yo lo inventamos,
lo quemamos
lo volvemos a destruir.
Nadie jamás entrará
necesitará de pases especiales
si gustamos de compartir
lo que en un momento nos hace inmortales.
Parecería absurdo mencionar
que en el aire nos suspendemos,
que de una pierna nace el impulso
que con nuestras manos acompañamos
lanzándonos hacia el abismo obtuso.
Es ese lugar, momento, tiempo,
en el que nos reinventamos
el que buscamos para diferir de la realidad
sin caer en una fantasía
sin lógica ni coherencia.
Donde la locura nos acecha,
donde nuestros frutos se endulzan
donde se recoge la amada cosecha.
No es el amor, no es el odio lo que lo crea
el esmero del estruendo corazón,
por la pasión que nos rodea.
¡Vamos de nuevo!
A ese lugar de recuerdos,
de momentos, de situaciones,
de dolores y emociones.
Ya no podrías dejarme nunca sola,
nos hemos apropiado de ese lugar,
un lugar que no existe ni existirá jamás,
al menos no para nadie más
más que para ti y para mi.
Ese lugar,
dichoso lugar,
adorado lugar,
intacto por la lujuria,
inminente ante la ausencia
provocador ante la prepotencia.
¿Tú y yo?
Dime algo más,
¿Qué recuerdas de ese lugar?
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