Parecería mentira
decir que nuestros ojos nos engañan
o que de nuestra boca nacen palabras falsas.
Pues en la unidad vivimos,
y al final,
lo radical,
forma parte de lo normal.
A pesar de eso las diferencias nos unen,
los defectos nos aprecian
y hacen que día a día
nos identifiquemos
al más puro estilo
de la osadía.
Unidad alocada,
que entre más fragmentos nos separas
de más aventuras nos amparas.
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