lunes, 2 de abril de 2012

Pintar-enamorar



¡He utilizado los pinceles!

He convertido a la realidad mis sueños e ilusiones; mi vida ha cobrado sentido, desde el momento en el que inmortalicé a la vida en el infinito.
Enamorarse de un cuadro implica encontrar dicha infinidad en la cual el pintor no sólo se expresó a sí mismo, sino que imprimió su alma en los colores que utilizó, estableciendo una conexión que va más allá de lo material, sentimientos de un espectador que se combinan o se contradicen ante un mismo ideal, la satisfacción visual que alcanza un amor celestial.

Pero ¿Es esto posible?

Pensemos en un pintor de la naturaleza, pensemos en el movimiento impresionista, en donde el color llega a esas personas llenas de vida, las cuales disfrutan de un desayuno al aire libre, de una caminata por el parque o incluso la hermosa vista de una puesta de sol al comienzo del día.

Son esas pequeñas pinceladas las que nos introducen al cuadro hasta llegar a un momento donde la satisfacción personal asciende, alcanzando un estado de confianza, tranquilidad y bienestar que nos permite reflexionar., refugiándonos en el mismo cuadro alejado de la realidad, una realidad paralela que sólo el artista es capaz de mostrarnos.

¡Estoy anonadada!

No sé si por el artista del cuadro, del cuadro mismo, de la épica o simplemente de los pigmentos utilizados desde su paleta de colores, pensando en el aroma a óleo que transpiran esos sentimientos encarcelados que mediante medios corporales logran escapar a un soporte donde puede ser admirado con facilidad.

¡He utilizado los pinceles! Me he enamorado por siempre.

Quien dice que el arte no enamora es porque nunca se ha dado la oportunidad de explorar el más allá, de encontrar tal espiritualidad que conmueva su visibilidad, en esa ceguera que le produce tal terquedad.

Permaneceré absorta ante tales súplicas que me han hecho las divinidades para levitar y flotar en ese mundo abstracto donde la palabra “Arte” no concibe ningún otro concepto que amar, enamorar, consagrar e incluso venerar, para poder vivir así en un inalcanzable lugar artístico donde nuestras almas se encuentren mutuamente.
Mi vida desde luego ha cambiado, el arte me ha enamorado.

1 comentario:

  1. me gusta, tienes mucha razon el arte enamora,te envuelve y la mayoria de las veces lo te deja escapar (:

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